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DETERMINACIÓN DE LA VAM. TEST DIPER

Ya en la época boyante del medio fondo y fondo finlandés en los años 70, existía la gran preocupación de estructura del entrenamiento de los corredores mediante la cuantificación del kilometraje. Estos calculaban de forma muy aproximada al cabo de la semana o del mes el número total de kilómetros recorridos en el entrenamiento.

En la actualidad esto es insuficiente ya que no es lo mismo sobre todo para un corredor en medio fondo o de fondo corto haber recorrido 150 kilómetros a nivel de umbral aeróbico que haberlos realizado a intensidad es muy superiores incluso parte de ellas por encima del consumo máximo de oxígeno.

Así pues se hace necesario establecer o diferenciar una serie de niveles de intensidad de trabajo que nos ayuden y orienten tanto en el control como en la programación del entrenamiento del corredor.

Estos niveles se establecen en función de la demanda de energía y de forma orientativa, relacionados con el nivel de lactato en sangre y el tanto por ciento del consumo máximo de oxígeno utilizado.

Se trata de un test que relaciona la frecuencia cardiaca y la intensidad del ejercicio en este caso al tratarse de carrera, la intensidad vamos a referir la al tiempo que se necesitaría para recorrer un kilómetro.

JUSTIFICACIÓN

Antes de comenzar a describir el test considero necesario establecer una serie de razonamientos para su justificación.

Está demostrado que existe correlación entre la frecuencia cardiaca y el consumo de oxígeno, es decir a medida que aumenta la intensidad del ejercicio y por consiguiente la demanda de oxígeno en el metabolismo muscular, el corazón se ve obligado a trabajar más deprisa para bombear más cantidad de sangre a las fibras musculares que se ven implicadas en la carrera, con lo que demandan más cantidad de energía.

Igualmente se sabe que una vez alcanzado el consumo máximo de oxígeno (VO2max), que coincide con el momento a partir del cual aunque aumente el nivel de intensidad, no se podría utilizar más cantidad de oxígeno en dicho ejercicio, dado que la única posibilidad de que tendríamos de incrementar esta intensidad sería a través del metabolismo anaeróbico de los hidratos de carbono.

Todo esto nos hace llegar a la conclusión que es si hacemos que el atleta corra unos tramos determinados con velocidades crecientes, cada vez que utilizará y demandará más oxígeno con lo cual su frecuencia cardiaca también se seguirá incrementando de acuerdo con el aumento que dicha velocidad de carrera.

También sabemos que no existe un trabajo aeróbico o anaeróbico puro sino que ambas vías metabólicas trabajan simultáneamente aunque con mayor predominio de una sobre la otra en función de las necesidades de energía.

Así pues podemos afirmar que haciendo correr al atleta en tramos de 400 metros a velocidades crecientes una vez que haya superado su umbral anaeróbico irá utilizando ambas vías metabólicas de forma simultánea y dado que la vía anaeróbica láctica a ciertos niveles de intensidad tiene pocas posibilidades de duración, en los últimos tramos de la carrera progresiva se habrá ido consumiendo paulatinamente de modo que al llegar a los últimos tramos tendrá muy pocas posibilidades de producción de energía, lo que nos hace concluir que a estos últimos tramos, solamente se podrá llegar mediante el trabajo aeróbico en su máxima expresión.

Todo esto implica que en el último tramo en el cual el deportista había sido capaz de incrementar su velocidad, estará corriendo con prestaciones del consumo máximo de oxígeno y por consiguiente, la velocidad que estará manteniendo en dicho último tramo será la velocidad a aeróbica máxima (V.A.M.).

MEDIOS NECESARIOS

Pulsómetro.

Es recomendable que el corredor tenga un pulsómetro sencillo que aunque no grabe su frecuencia cardiaca si al menos le permita verla para decírsela al entrenador que controla la prueba.

Pista o terreno llano de 400 metros con referencias intermedias cada 50 metros.

Las referencias intermedias se establecen para facilitar al corredor el control de su ritmo de y evitar desviaciones que le obligarían ajustarse y rectificar en cada tramo lo que le acarrearía la necesidad de variar su demanda energética en momentos determinados.

Cronógrafo.

Más bien conocido como cronómetro. Para comprobar y anotar los tiempos invertidos en cada uno de los tramos de 400 metros.

PROTOCOLO

Tras un breve calentamiento y una vez colocadas las referencias que nos servirán de ayuda cada 50 metros en el tramo de 400, se hace correr al atleta los diferentes tramos en unos tiempos que hayamos prefijado con anterioridad.

Mientras éste corre iremos lanzando las señales acústicas coincidiendo con los tiempos parciales que figuran en la tabla. Cada vez que termine un tramo anotamos el tiempo real invertido así como la frecuencia cardiaca que nos dirá el atleta cada vez que pase por meta.

Cada par de datos, es decir frecuencia cardiaca y tiempo, se irán colocando en la tabla que figura en la página principal de la hoja de cálculo y dicha página irá originando un gráfico con puntos de dispersión y la correspondiente línea de tendencia de la curva.

El atleta irá corriendo a ritmos crecientes hasta el momento en que no pueda subir más su velocidad, dando por terminado el ejercicio tras haber cubierto su último tramo.

Es importante que el corredor haya cubierto un número considerable de tramos para que la curva tenga el mayor número de puntos. Se recomienda comenzar según la tabla que se junta en la hoja de cálculo de algunas velocidades que le permitan al corredor cubrir alrededor de 15 tramos como mínimo.

INTERPRETACIÓN

Con este test obtenemos una serie de datos que no serán útiles para calcular las intensidades de entrenamiento posteriormente:

• La velocidad aeróbica máxima

• La curva que relaciona la frecuencia cardiaca y la velocidad de carrera.

DETERMINACIÓN DE NIVELES

Una vez obtenida la velocidad aeróbica máxima (V.A.M.) que para mayor comprensión de la terminología de los corredores de fondo y medio fondo expresaremos el tiempo en km., determinaremos este parámetro como el 100% y a partir del cual, estableceremos una serie de porcentajes que nos determinarán las siguientes zonas o intensidades de entrenamiento.

• 1 Aeróbico extensivo K1 Inferior al 60% de la V.A.M.

• 2 Aeróbico medio K2 Entre el 60% al 70% de la V.A.M.

• 3 Aeróbico intensivo K3 Entre el 70% y el 80% de la V.A.M.

• 4 Aeróbico anaeróbico (mixto) K4 Entre el 80% y la V.A.M.

• 5 Láctico extensivo L1 Entre el 100 % y el 115% de la V.A.M.

• 6 Láctico intensivo L2 Entre el 115% y el 130% por ciento de la V.A.M.

• 7 Aláctico Por encima del 130% de la V.A.M.

Una vez establecidos los niveles de intensidad que la hoja de cálculo nos traduce en tiempos cada kilómetro y que coloca automáticamente en las casillas correspondientes sólo nos queda trazar una vertical en el gráfico desde la velocidad que aparece reflejada en las casillas hasta que se cruce con la línea de tendencia y desde el punto de cruce de llevar una horizontal hacia la izquierda hasta cruzarla con la línea correspondiente al eje Y que tiene la escala de la frecuencia cardiaca. De este modo podremos establecer niveles con la frecuencia cardiaca que al fin y al cabo será el elemento fundamental de control día a día.

ALGUNAS PUNTUALIZACIONES

Aunque estos niveles se han establecido mediante un criterio subjetivo sin que exista un estudio científico pueden permitirnos estructurar el entrenamiento en función de unas zonas de intensidades que nos permitirán tener mucho más claro qué objetivos de entrenamiento estamos cubriendo con arreglo a las necesidades de aporte de energía.   Esto nos permitirá acercarnos cuando carecemos de otros medios más científicos a las necesidades del corredor.

Para terminar es importante que el entrenador y el atleta en lo sucesivo mantengan siempre este mismo criterio de porcentajes.

Es importante recordar que es más útil trabajar con un criterio equivocado en parteque trabajar sin criterio alguno.

BIBLIOGRAFÍA .

GARCÍA-VERDUGO, M. Y LEIBAR, X. (1997). ENTRENAMIENTO DE LA RESISTENCIA DE LOS CORREDORES DE MEDIO FONDO Y FONDO. Gymnos. Madrid

GARCÍA-VERDUGO, M. (1996). PROGRAMA INFORMÁTICO PARA LA PLANIFICACIÓN Y CONTROL DEL ENTRENAMIENTO DEL CORREDOR DE RESISTENCIA. Gymnos. Madrid

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